Lo es porque cada vez que se transita por un país diferente al de origen se nota claramente que existen unas algunas cuantas diferencias y que cada vez la inmensidad de las redes y la cercanía entre los pueblos se hacen palpables por las dimensiones que ocupan en un lugar y en otro.
Estar ahora en Asia, en África o en Europa se ha convertido –con algunos cuantos recursos económicos- un portal enorme para conocer el otro lado de la moneda nunca había sido tan sencilla como voltear a ver el teléfono móvil para conocer los últimos sucesos en Marruecos o la fiebre de las elecciones en Perú que son un ejemplo para darnos cuenta de lo pequeño y minúsculo que puede ser esto de la planicie.
Colocando el pensamiento en el plano material podría decir que el ser humano se complica su existencia por un mundo que lo agobia, que lo mata en una rutina en una rueda interminable de sufrimientos pues cuando deja de ver las estrellas, deja de ver el universo como lo es, un lugar infinito y dentro de esa infinitud de posibilidades, caminos que transitar se repiten los patrones de conducta los viejos conocimientos empolvados esos que ya no sirven aquellos que anquilosan y envilecen el deseo, aquellos donde la vida se cansa y no deja respirar a los seres materiales como lo que somos, como lo que no somos, lo que hemos dejado de ser en ese materialismo exacerbado en un mundo encarnizado por la lucha constante de sobrevivir en un sentido sin sentido así de contradictorio es la ruta del ser compleja al parecer.
La naturaleza humana casi invencible casi impredecible se regocija al entender el universo por la misma observación sin embargo cuando deja de observar se limita su posibilidad en la genialidad de estar vivo y vivir una sola ser una pieza donde quiera que este y con quiera que esté.
El ser humano sufre la despersonalización en esta era digital donde la lejanía es una forma de acercarse a las personas, donde las computadoras personales son una ventana a otros mundos sin serlo. La sensación de construir un camino diría Cohelo no es un destino es una forma de vivir, no es una forma de llegar es una forma de seguir sin dejar algo atrás.
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