El ser humano es una maquinaria casi perfecta, se adhiere a su entorno con gran facilidad, contiene un procesador capaz de crear tecnología de punta y desarrolla sus facultades físicas e intelectuales para convivir en comunidad, en una esfera global donde a medida que pasa el tiempo acumula riquezas interiores que le permiten seguir siendo, un ser en crecimiento.
Al paso del tiempo el ser humano adquiere lo que es necesario, conocimientos tales como el pensamiento creativo, resolución de problemas, capacidad intuitiva, deducción lógica, dialéctica constructiva, lenguaje abstracto, apreciación científica, habilidad psicomotora, le dan la posibilidad de adentrarse en su mundo, generando un sistema de sobrevivencia natural para adaptarse al medio.
Este conocimiento constructor en sentido contrario también tiene la potencia constante de destrucción, el que conoce estos dos ángulos del conocimiento, es poseedor de un elemento superior, la facultad de distinguir y aplicar conforme a las circunstancias el poder. Esto significa que el conocimiento sirve para ser lo que se quiere ser sumándole el límite de libertad ponemos en relieve los valores y los sentimientos, y como consecuencia el resultado de cognición podrá disfrazar o ser a su conveniencia o a su conciencia, sin ser excluyentes ambas una de la otra, siendo complementarias para sí y su sociedad.
El que detenta el conocimiento tiene una responsabilidad enorme, primero aplicándolo, segundo transmitiéndolo para que fluya a través de la palabra, es por eso que algunas organizaciones translimiten el mensaje sólo a quienes pueden tenerlo para comenzar a construir en la acción, y así formar conciencia en los receptores haciéndolos trascender.
Ejercer el conocimiento para obtener un lucro indebido, para manipular a las masas o para alcanzar deseos mezquinos, daña ostensiblemente a la humanidad, dejando un hueco en aquella persona que recibió la mala orientación, o una idea errónea de la realidad o peor aun cuando las personas son utilizadas para obtener fines abyectos, desarticulando el desarrollo colectivo y la esperanza de un pueblo. Los colectivos humanos se trastornan en selvas de supervivencia, es aquí donde entra la conciencia, esa voz juiciosa que impulsa o reprime los deseos.
La formación para el desarrollo humano, se encuentra en el apego a una cultura axiológica, significativa de armonía a través del respeto a la vida, la tolerancia a los distintos pensamientos, la continencia de los excesos, la temperancia de los deseos, en suma, la fortaleza interior para ser sin opacar, y dejar ser sin dejar de brillar.
El conocimiento es infinito, es luz reflejada en el ser humano, es una herramienta para hacer y dejar hacer, el conocimiento es valorado al momento de compartirlo, es noble causa para el que está al frente, para el que está a un lado.