miércoles, 24 de junio de 2009

LA NECESIDAD DE SER QUERIDOS.


El amor es el poder iniciador de la vida; la pasión posibilita su permanencia”.
Anónimo

El ser humano desde su gestación recibe distintos estímulos que le permiten relacionarse con su mundo interior y después con su mundo exterior. El contacto primigenio es con la madre, la más entrañable experiencia de todo nacido. Ese primer contacto permite conocer el amor, el cariño y la compenetración emocional con otro ser. Esta experiencia marcará a la persona para toda su vida.
Una vez en pleno desarrollo de la niñez, el niño sabrá desenvolverse conforme a lo dado por los padres o educadores en está importante etapa de su vida. El que el niño sepa identificar las emociones a través de las primeras enseñanzas de los adultos, es de suma importancia para su vida adulta.
Una vez cruzado el umbral de la niñez y convirtiéndose en adolescente, éste quiere experimentar las distintas formas, la opciones escolares, las substancias de todo género, es un tubo de ensayo, es la confrontación con la familia, con sus maestros, con la sociedad. Es un momento revelador porque va forjando su personalidad, su carácter. El amor va encontrándolo también entre sus amigos, en sus primeras aventuras amorosas. Los círculos sociales donde se mueve, los hace por identificación, por aceptación con el grupo y al final por la particularidad de esta condición humana, el amor.
Luego ya en la juventud, se busca a una pareja más estable, apegada a un proyecto de vida, a la idea de formar una familia, otro circulo social integral para su máximo desarrollo según sus perspectivas individuales.
Y una vez logrado esto, movido por el contacto físico-emocional, entenderemos que este elemento llamado amor es una constante, y no una variable, fundamental para todo ser humano. Algunos dependerán o lo querrán más que otros, a partir de su educación, cultura, leguaje y simbología aplicada para su desarrollo y comunicación social.
Aquel que ha renunciado al amor, esta condenado al culto del ego, al ensimismamiento, recurso ineludible de quien ha de ejercer todos sus actos por sí y para sí. Esta última conducta daña ostensiblemente no solo a él o ella, sino, a todo el grueso social, pues al no amar, rechaza su misma condición de animal social.
Esta desintegración se debe a múltiples razones, núcleo familiar disfuncional, falta de educación formal, miseria económica, zona geográfica de desarrollo, desvinculación espiritual, rechazo social, adicciones, entre otras.

El amor como necesidad se debe fomentar como una medida para los padres, los adultos, los niños, los ancianos, los maestros, los gobernantes, los políticos, los deportistas, por todo el cuerpo social. Sin amor, no hay unión, no existe el progreso en casa, ni en el país, ni el mundo. Llevar a cabo esta tarea es encontrarse en armonía con el entorno, consigo mismo y con todos lo demás.