viernes, 18 de septiembre de 2009

SEGMENTO COTIDIANO

En el correr de lo cotidiano la identificación con el otro, la transparencia del ser y lo autentico del actuar parece desvanecerse en esta región que apenas se conoce en el país, y si se conoce, se dice que está en el norte cerca de la frontera o en el bajío, nunca se ubica en el centro de la Republica Mexicana, es más, el que viene por acá, visita la ciudad con el gran anhelo de conocer la jubilosa fiesta de San Marcos, solo eso.

Y es que reconocer que la población de Aguascalientes es tradicionalista a ultranza cuesta un gran esfuerzo. En esta región se vive un aire de supuesta “calma chicha” por sus movimientos sociales dormidos, por la prisa provinciana – con todo lo despectivo que resulte -, porque parte de su juventud se concentra para el desvelo y el exceso, porque el arte está vedado por la elite institucional, porque el deporte no es incentivado, porque la recreación solo está en el norte de la ciudad de jueves a sábado, porque la insultante doble moral es notoria, porque se promueven dizque valores religiosos los domingos al sonar de las campanas, porque las relaciones sentimentales se inician con el cliché del macho cabrío conquistando a la mujer “abnegada”, porque el ideal de algún “hombre” es encontrar a una mujer virgen, de valores, apegada a la familia para que sea su esposa, porque la gente se azora ante su independencia, porque la sociedad le teme a la confrontación de un gobierno venal y arribista, porque es mejor excusarse que aprender de las lecciones de cada día, porque más vale seguir las mismas líneas de acción, preferible seguir con el mainstream y dejar al azahar el propio destino.

Y qué decir de los tristes convencionalismos, “bienvenido, esta es tu casa” cuando en realidad solo se dice por quedar bien con los demás, “mucho gusto” cuando ni siquiera se conoce a la persona, “te presento al Licenciado, Ingeniero, Maestro” y todos los demás títulos de alcurnia porque vale más qué estudio antes de lo que sea verdaderamente la persona, “te presento a mi novio/novia” antes de mencionar su propio nombre reconociendo el exacerbado apego de pertenencia.

La segmentación social es pan nuestro de cada día, se distingue al que vive en el norte, se discrimina el que vive en el oriente, el que estudio en esta universidad contra el que estudio en aquella, el que trabaja en la industria contra el que se dedica a los servicios, el que viste sencillo contra el que utiliza las marcas reconocidas. Se polariza la sociedad por los rojos y por los azules. En suma, la identidad ciudadana del aguascalentense promedio se basa en la orientación familiar, en el cordón religioso, en la política de los dinosaurios, la fiesta de tres semanas y su tendencia a seguir igual que ayer.


El problema reside en la sociedad, la solución está en esa misma sociedad, busquemos el resultado histórico de una nueva generación proclive al impulso de una población cuasi despierta, cuasi dormida.

jueves, 3 de septiembre de 2009

PRINCIPIO UNIVERSAL.

El vivir apegado a las realidades, nos habla del principio liberador por excelencia: la vida …y ¿Qué es la vida?. Es la sensación de ser finitos, únicos, acabados en tiempo y en espacio, es la sensación de respirar la naturaleza y aclarar el pensamiento.

La paz como principio generador de buenas conciencias, es un punto de partida, dónde empezar y hacia dónde ir, luego entonces sabremos qué, cómo dar el primer paso, se requiere de un gran motor: la libertad. Esto no significa ir a cualquier parte, sería una libertad mal entendida, significa entonces, la potestad de alcanzar, ver los limites, y sabedores de ellos, ir más allá. Eso, sin dogmatismos es libertad. Una vez comprendido esto, el ser se ve envuelto en distintas formas de vida, diversas visiones de su mundo, un mundo lleno de esclavitudes llamados “vicios”, apegos tan grandes que apenas podemos distinguirlos, luego tratarlos como las adversidades naturales del hombre.

Sin la capacidad de decidir, no es posible entender, el progreso de las naciones, de la humanidad entera. Decidir es también establecer límites en la sociedad, permite saber que el actuar se debe frente al otro, un ser social, un ser cultivable en el en encuentro de la sana necesidad de estar unidos en comunidad. Y una vez entendida esta forma de vivir en la acción cotidiana de elegir, se forma un criterio, un pensamiento distinguiéndolo del resto. Ningún ser humano es igual a otro, sin embargo, ninguno es enteramente distinto a otro, esto nos hace suponer, que la esencia de cada uno es semejante al otro destacando sus aspectos culturales, económicos, geográficos y familiares. En suma, es un contrato rosseuriano el deber y el entender de la libertad, sabiendo que la evolución de la especie condiciona su andar y su involución la condena a través de sus manifestaciones sociales como los conflictos bélicos, la pobreza económica, la delincuencia y la drogadicción.

En un asunto trivial, el latino, interpreta por ejemplo el matrimonio como una “atadura” coartando libertades, falsa apreciación, debido a que la elección por sí misma es la ejecución práctica de la libertad, concepto elevado a su máxima expresión para llegar a la integridad humana, pues sin límites no hay libertad.

Los limites se configuran para dar sentido a la vida, para dar paso a los otros valores, el respeto, la prudencia, la tolerancia, la compresión, todos ellos aristas de la quintaesencia del hombre pensante, del hombre común, no de ese súper héroe pintado en los diarios, no ese brillante rostro televisivo, no, personas de carne y hueso, muchos formadores del andamiaje social, constructores de nuevos horizontes.