Es indiscutible la relación histórica-económica-política-social viviente entre el país del norte y México. Las marcadas diferencias que han existido entre estos dos pueblos, las ha determinado las luchas territoriales, el paso intestino por la frontera, la delincuencia organizada, el trafico de mercancías y esto refleja una causa común, su vulnerabilidad social y geográfica que representa esta unión.
Las marchas épicas de los paisanos que cruzan la línea fronteriza hacia el norte, son el acento marcado de una dependencia económica, dependencia del gigante al menor y del menor al mayor, ofreciendo una “mejor” vida a todo aquel postor de una estancia física más digna, más estable, mejor remunerada y en consecuencia también, más explotada, más discriminada, factores ineludibles de una sociedad diversa, sociedad de fusiones, a veces culturas simbióticas, a veces culturas intolerables.
Esta sublime y triste relación ha tomado nuevos bríos desde la inserción de ciudadanos de raíces mexicanas en los gobiernos, para proyectarse en las políticas publicas, para trabajar por los mismos latinos, por la necesidad de ser escuchados, de ser tomados en cuenta como lo que son, seres humanos.
El nuevo matiz empezó cuando una persona de origen hispano, Antonio Villaraigosa, en el año de 2005, enfrentó una dura batalla política para conseguir la Alcaldía de Los Ángeles, California. Este paso dado, fue el icono que a la postre daría mejores condiciones de vida a sus habitantes. Aunque unos años más tarde llegaría a la Gobernatura de ese Estado, un personaje controversial, un terminator, minando las esperanzas de los indocumentados, al endurecer la política migratoria.
Por otro lado, este año se vislumbra alentador, el arribo a la Casa Blanca del Presidente Obama, es muestra del cambio de paradigma en el país vecino, eligieron no solo un color, se eligió una visión vanguardista, un manejo público en manos de un outsider, para romper los esquemas enmohecidos, reforzando el modelo económico prevaleciente con una tenencia al proteccionismo, medida provisional, beneficiando a millones de personas a miles de empresas que quedaron en la ruina .
Las visitas que ha hecho su equipo de trabajo a México, es un bastión para el lazo que une a ambos países, no solo se formulan propuestas, se concretan los planes en la lucha contra el cáncer número uno de ambas parcelas, la drogadicción. Se avanza por el camino de la comunión política-operativa, recordando que para que exista una verdadera relación se necesitan invariablemente de dos.
El tiempo del Presidente Obama será decisorio para esta eterna relación del cono norte, su pronta visita a México, sembrara la semilla de los futuros dividendos sociales, los cuales deben impactar sensiblemente en los bolsillos y calidad de vida de sus gobernados, sin olvidar, la responsabilidad de cada ciudadano en su contribución de cada día, sin esta contribución no estamos completos, con ella persevera toda la nación.
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