viernes, 7 de mayo de 2010

NECESIDAD DE ARTE

Las necesidades humanas fueron creadas, inventadas, como basamento de la integridad del ser humano, sólo basta voltear a ver las múltiples búsquedas colectivas de lo emocional, psicológico y espiritual que son fuente de la integración del ser humano. Los elementos para llegar a la realización son en primer orden, la experiencia como medio de supervivencia en la selva asfáltica, en segundo, el trabajo como instrumento para la subsistencia y el tercero, el esparcimiento como necesidad físico-mental. Es por esos motivos que la naturaleza del individuo se torna oscura, compleja al carecer de la satisfacción de sus necesidades para su sano desarrollo.
La recreación es una actividad en ocasiones olvidada, poco recurrida por el individuo, indispensable para la mente, pues esta actividad es redentora generando una “desconexión” con el mundo real, en un mundo imaginario, surrealista, original, único. El arte es un instrumento visual, auditivo y sensitivo, para llegar más allá de los sentidos, de lo corpóreo y lo mundano.
Resulta una gran experiencia el contacto, el alcance con la imagen de una pintura, con la silueta de una escultura, con la sinfonía de una canción, es la pura manifestación de la estética del tiempo, del espacio, atrapándolos, seduciéndolos, conmoviéndolos, excitándolos, amalgama del sentido profundo, identitario del ego para la transformación en sustancia endorfínica enseñoreando al placer como extracto de su propia naturaleza.

Un extraño efecto de la sin razón se hace presente para recordar la otra parte de su ser inspirando a la realidad, para establecer un vínculo entre el ser y el parecer, radiar desde su interior lo que se plantea en su intrincable presente, en su llanuroso pasado y en su incierto futuro. Por tal explicación, el arte incita a la provocación interior para la reacción del exterior. Emociones expresadas, diluidas por el observador y el sujeto sensible descifra en el arte la magnificencia del ser, algunas veces para escaparse, otras, para adentrarse en otros mundos inmersos en este.

El enfado cotidiano ofusca temporalmente la fantástica oportunidad de salir con todo y mente incluida, la exposición al encuentro fortuito, a la exaltación lícita de los sentidos. Es por eso que el arte es la contraposición de lo osco, de lo vulgar, de lo cotidiano, aunque en su universalidad abrace sus mismos contrastes para crear la profunda necesidad de recrearse y reinventarse.