jueves, 19 de marzo de 2009

PROTESTA ANTE LA EVIDENCIA.


La dinámica social que vive nuestro país, es sin igual, por un lado confluye la escena política cargada de claroscuros, de contradicciones, un mundo de lobos que esconden sus íntimos intereses en la mascara del discurso y la incipiente rendición de cuentas. Contamos con la flamante Ley Federal de Transparencia guardando información clasificada según su artículo trece, que en algunos casos es justificable, en otros, es una forma de esconder la secrecía de su administración interna en las dependencias de gobierno, protegiendo los turbios manejos de la cuenta publica.
Otro elemento inconfundible de esta partida histórica en la que vivimos, es la economía local y mundial, comportándose de tal manera que, la vida es más cara, los servicios financieros más inaccesibles, el combustible elevándose cada día, los salarios siguen siendo los mismos, perdón, con un flamante incremento anual por el cinco porciento según la Comisión Nacional de Salarios Mínimos.
Una vez más se repite la triste historia de nuestra débil moneda ante las gigantescas divisas como el dólar, el euro y la libra esterlina, pues el mercado interno carece de medidas agresivas y arriesgadas por las entidades gubernamentales, existe una rescisión en las inversiones de las micro y medianas empresas, las fabricas automotrices despiden por millares a empleados en todo el país y a su paso dejan en quiebra a proveedores de servicios de todo tipo.

La voracidad capitalista no se deja esperar, primero fue en Estados Unidos, después en México y luego en el mundo entero. A diferencia de otros países como Chile que apostó por la reducción de tasas de interés en los mercados, el Gobierno Federal Mexicano impuso un política popular de mantener los precios de insumos y combustibles, además de imponer su exigente política fiscal en un país donde el grueso de su población prevalece en la informalidad, en el ambulantaje, en la ignominia de pagar pocos impuestos para dar de comer a todos los miembros de una familia.
Enlazando la economía con la amarga construcción reproductiva en el territorio nacional, vemos a muchísimas familias mexicanas teniendo más de tres hijos, cuando el hombre esta desempleado, la mujer sin oficio, ni profesión, permaneciendo los hijos en una realidad recalcitrante de ya no por vivir - porque eso sería un halago- sino, sobrevivir ante el aciago panorama educativo y económico. Se habla de miseria en la Sierra Mixe en Oaxaca, en la Selva Lacandona, Chiapas, en las regiones altas de Puebla, pero, no tenemos que ir tan lejos, asomémonos al Municipio de Jesús María, Aguascalientes, a su centro nodal de “desarrollo” a ese que presumen tanto, a la zona metropolitana que se ha creado con la unión de tres municipios y la generación de “riqueza” con proveedores de talla internacional por la empresas asentadas en su territorio.

Sin embargo, la protesta no solo es por estas condiciones en las que vivimos, también es una protesta por la pobreza mental del mexicano promedio, un personaje que no lucha por una oportunidad, porque espera que caiga de algún lado del cielo. Es una protesta a la doble moral de algunos capitalistas que generan fuentes de empleo, sí, pero con miserables condiciones de trabajo para sus empleados, jornadas por encima de lo establecido en la ley, con nulo pago de horas extras por su trabajo.
Es una protesta para todo aquel que piense que la vida es fácil y tiene que ser fácil, porque los verdaderos retos de la vida están en la adversidad de la situaciones y ante las “crisis” resurgen las verdaderas fuerzas del individuo, deseoso de ser más por encima de tener más.
No deseo caer en el pesimismo de que la “cosa esta mal”, aquí la cuestión, es ¿Qué esta mal? ¿Cómo lo enfrento? ¿Qué estoy haciendo para cambiar mi realidad?.Es imposible obtener los mismos resultados haciendo lo mismo. No olvidemos que el cambio empieza a partir de lo que soy y de lo que puedo llegar a ser, allí esta el PROGRESO, instrumento que combate la flagrante brecha entre políticos, gordos capitalistas y mexicanos de a pie.