martes, 24 de febrero de 2009

LA CENSURA DEL AMOR.

Las políticas públicas deben ser creadas con el propósito de generar una armoniosa convivencia entre los individuos en una comunidad. El Ayuntamiento de cada Municipio es responsable de la conformación de nuevos reglamentos aplicables a una realidad social cambiante.
Esta obligación de los municipios es inevitable, única e indivisible. La misma Constitución de los Estados Unidos Mexicanos establece en su artículo 115 las funciones generales de este órgano del Estado, ahora bien, el Municipio debe atender las necesidades de la población que gobierna y no limitarlas a un simple capricho emocional, ni a una visión corta, ni a la prohibición del comportamiento lícito humano, hacerlo estaría proscribiendo el libre desenvolvimiento del ciudadano.
En la actualidad parecería que el gobierno crece a la misma velocidad de la sociedad, sin embargo, esto no sucede, al contrario, algunos gobiernos municipales son retrógrados, impositivos e inconscientes, se aferran al pasado ominoso de su prehistórica forma de gobernar y de paso sufren de amnesia por la patética historicidad de su antecesores gobernando como si en ellos recayera la solución universal de los problemas en la comunidad.
Un ejemplo de lo anterior, con un toque de ingenuidad, lo puso en relieve el Presidente Municipal de Guanajuato, un señorón del raciocinio del siglo XXI. Este singular personaje propuso a su cabildo, la candorosa idea de prohibir los besos en la vía pública, una propuesta de esta naturaleza, es una prueba más de la cerrazón del encargado de un municipio que irónicamente tiene un callejón del beso e históricamente se ha visitado como una atracción turística dentro de la ciudad cultura en el bajío del país.
Esta aberración política, social y humana refleja un aspecto de un gobierno conservador que no prospera en su entorno. Es una supuesta idea de un cambio no hecho. Es la mascara con la que viste la miserable condición política mexicana en Guanajuato y en tantos municipios dentro de todo el país.
Esta propuesta censura la genuina manifestación del amor, las relaciones sin prejuicios que expresan su cariño, prejuzga a todos aquellos que honran el nombre del sentimiento más sublime de este mundo.
Tal parece ser que se castiga al amante y no al delincuente, se olvida el libre desenvolvimiento de sus integrantes, además, este pretendido castigo a las parejas demuestra que los delincuentes siguen en la calles y los amantes escondidos entre la oscuridad y en la secreta infamia del no manifestar su amor.

Es por este motivo que se han generado guerras, conflictos, peleas, separaciones, desprendimientos sociales, muerte e ignominia. Tomas Hobbes tenia tanta razón, “El hombre, es el lobo del hombre” no se conforma con tener lo que le corresponde en su lucha, en su entorno, pasa por encima lo que sea con tal de llegar a los objetivos más mezquinos. La antropofagia es ya una característica para gobernar en este país, ocultando la verdad, insinuando transparencia y honestidad disfrazada de engaño a través de discursos y publicidad. Y como perro, no come perro, algunos subsisten a costa de sus propios rivales y compañeros perpetuándose de trapecio en trapecio en el poder.
La conciencia social es un instrumento poderoso para contrarrestar las inverosímiles y dogmaticas formas del poder. Nuestra participación e interés del entorno sociocultural podrán redirigir la palanca del control político.
Ojala solo este tremendo affair político se convierta en una chusca historia para seguir besando, para seguir luchando, sin claudicar en la encomienda más grande de la humanidad, su libertad.

2 comentarios:

Carlos Jimenez dijo...

Teniendo o queriendo el poder por el poder y solo por el poder, se cree que se tiene todo el derecho de fastidiar a los mas, sin pensar en el fondo de lo que en realidad están haciendo, si es que tienen algún propósito, eso ay que cuestionarlo, desafortunadamente, aunado a esto el sentimiento mas sublime lo convierten en algo político y no social, ni cultural como lo es el cortar o querer cortar de raíz un sentimiento tan profundo como lo es el AMOR.

cristhian israel serrano dijo...

Desgraciada mente seguimos en un mundo, en el cual la razón no cuenta mucho ya que vivimos en un mundo imaginario o irreal y seguimos inmersos en la dimensión religiosa radical y en un unilateralismo dogmatico que no nos deja pensar, cuestionar y mucho menos decidir, desgraciadamente hasta que la gente abramos los ojos y obliguemos a nuestras autoridades a cumplir su trabajo este tipo de cosas van a seguir en este país